La semana pasada participamos en el IMK Barcelona de Kolsquare, en una edición centrada en una pregunta muy necesaria: ¿qué hay en la Creator Economy que los datos no siempre cuentan?

Desde 2.10 Agency compartimos una idea que vemos cada día trabajando con marcas y creadores: los datos son fundamentales, pero no pueden decidir solos.

Nos ayudan a filtrar, ordenar y reducir riesgos. Pero no sustituyen al criterio, al contexto ni al conocimiento real de una comunidad.

Porque elegir a un creador no debería ir solo de mirar seguidores, engagement o visualizaciones medias. Debería ir de entender si esa persona tiene credibilidad para hablar de ese tema, si su audiencia la escucha de verdad y si la colaboración tiene sentido dentro de su territorio.

También hablamos de profesionalización. Los creadores son cada vez más negocios, equipos y marcas personales. Eso es positivo, pero tiene una tensión evidente: si profesionalizar significa convertir al creador en un soporte publicitario más, perdemos justo aquello por lo que las marcas quieren trabajar con él.

Para nosotros, una colaboración funciona cuando se alinean tres cosas: lo que la marca necesita contar, lo que el creador puede contar de forma creíble y lo que la audiencia está dispuesta a aceptar.

Y ahí es donde el influencer marketing se vuelve interesante. No cuando compra alcance, sino cuando construye confianza.

Gracias a Kolsquare por crear estos espacios de conversación y por contar con 2.10 Agency en esta edición del IMK Barcelona.

Nos quedamos con una idea: la autenticidad no muere cuando hay negocio. Muere cuando no hay coherencia.